17 abr 2013


Décima Tercera Parte.
-Un día bastante duro para la joven, algo que nunca mas iba a olvidar. El miedo, el silencio, las ganas de querer contarlo y no saber hacerlo. Ese día su trabajo termina a las ocho de la tarde, sale y a lo primero que atina es a comprarse cigarrillos- la joven hacia unos meses atrás se había propuesto dejar de fumar por pedido de su novio y para complacerlo lo intento hasta que al fin lo logra, cuarenta y cinco días sin tocar un cigarrillo pero la la desesperación  el miedo, las ganas de no volver mas puedo con ella- llega a la casa, empieza a fumar, desconsoladamente lloraba, pensaba en qué podía haber sido peor, pero que al final no se puede confiar en nadie. La angustia era inmensa así que se recuesta, intenta dormir pero no logra hacerlo. Quería que todo sea un sueño, que nada fuera real. Pasada aproximadamente las doce de la noche llega Estefanía, su mejor amiga, en la que confiaba inmensamente. María había ido a buscar a un amigo de Villegas a la terminal, y entre ese rato Estefi se dio cuenta de que las cosas no andaban de todo bien porque encontró los cigarrillos de la joven sobre su cama. Cuando María vuelve a la casa con su amigo, Estefi sale y la saluda y le pregunta:
-Mari, ¿Esta todo bien?
Y ella se queda sin habla, hasta que le sale preguntarle ¿Por qué? y Estefi la mira y le dice:
-Encontré cigarrillos arriba de tu cama, ¿Son tuyos?
María no podía hablar, tenia un nudo en la garganta, algo que por poco la dejaba sin respirar. Estefi se da cuenta de que las cosas no estaban para nada bien así que va y sin preguntar le da un abrazo.
Hasta el momento nadie sabia nada y la joven tampoco sabia si contarlo o no, así que llorando se quedo en los brazos de su mejor amiga. A partir de acá, todo vuelve a cambiar rotundamente.

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